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	<title>Perdernos en ella, para poder conocerla.</title>
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		<title>Perdernos en ella, para poder conocerla.</title>
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			<item>
		<title>[Cuento] Las cartas de mamá</title>
		<link>http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/2008/10/20/cuento-las-cartas-de-mama/</link>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2008 03:15:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Las cartas de mamá
 
 Suena.
 Suena.
 Suena.
 -¿Hola?, ¿quién habla?
 -Ho… hola… Jimena
 -¿Martín?, ¿qué pasa? ¿Por qué me llamás a esta hora?
 -Jimena, necesito hablar con vos.
 -¡Recién ahora me lo decís! Mira que me maté tratando de encontrarte.
 -Por favor…, no cuelgues. Se trata de mamá.
 
* * *
 
 Suena.
 Suena.
 [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=30&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><strong><span lang="ES-AR">Las cartas de mamá</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Suena.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Suena.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Suena.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Hola?, ¿quién habla?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Ho… hola… Jimena</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Martín?, ¿qué pasa? ¿Por qué me llamás a esta hora?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Jimena, necesito hablar con vos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¡Recién ahora me lo decís! Mira que me maté tratando de encontrarte.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Por favor…, no cuelgues. Se trata de mamá.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span><span id="more-30"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR">* * *</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Suena.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Suena.</span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><span> </span>Usted se ha comunicado con la casilla de mensajes de <span style="text-decoration:underline;">Martín Rey</span>. Por favor, deje su mensaje después de la señal.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Tono.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>“Martín, estoy tratando de localizarte desde hace horas… Mirá, se que lo hablamos miles de veces, pero… En serio. No me parece bien que te vayas, que te vayas así. Así solo vas a encontrar problemas. Todo este tema de mamá… bueno, a mi también me afectó bastante… a todos. Pero creo que esto te excede. Volvé a casa, tomate unas vacaciones, no sigas buscando. Bueno, mejor te dejo, pero teneme en cuenta. Y llamame. Te quiero.”</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Jimena apagó el teléfono y se quedó inmóvil por unos instantes. Seguía pensando en su hermano, en si ya habría salido de viaje; ¿estaría ya en el avión? París es una ciudad hermosa, llena de bulevares, de grandes edificios antiguos, y otros muy modernos; allí se respira un aire distinto, al calor de aquellos que constantemente cruzan la línea que divide la periferia del centro urbano.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Esa noche había luna llena, y la luz se filtraba por la persiana baja del comedor, dejándolo todo en una absoluta penumbra. Jimena fue hasta su cuarto y se acostó. Lentamente, su cabeza dejaría de interrogarla, de sembrarle dudas. Al fin y al cabo, pronto recibiría noticias de su hermano. Sus ojos se fueron cerrando y con ello la última sonrisa se apagó.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR">* * *</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Sobre mamá? Esperate un poco.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Jimena prendió el velador y luego se sentó sobre la cama. Sobre el respaldo, colgada a la pared, la imagen de cristo mostraba la sangre derramada en un crucifijo de madera. Al lado del velador había una foto de ella junto a su hermano y a su padre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Hola, hola. Ya está.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Ho… hola. ¿Vos cómo estás?, ¿bien?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¡Ay, Martín! ¿Me podés decir para qué me llamaste después de no haber respondido ni siquiera a uno de mis llamados?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Di…disculpá… Creo que te debo una explicación.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Más vale.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Te acordás de Pierre?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Pierre… sí, el tipo con el que mamá se fue.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Bueno, lo encontré.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Cómo… cómo lo encontraste?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Las cartas. ¿Leíste las cartas?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR">* * *</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Ese día hacía frío. Jimena pasó por la casa de Martín a visitar a Juana, la mujer con la que estaba viviendo desde hacía ya tres años. Martín no se había casado aún. La muerte de su madre, ocurrida meses después de la mudanza, y la de su padre al año siguiente, habían complicado bastante su vida. Y también su relación con Juana. Aun así, habían podido mantenerse. Ella mostraba su panza crecida y ocultaba su felicidad bajo finos cabellos. El timbre sonó dos veces y luego la puerta se abrió.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Jimena no recordaba muy bien cómo era la casa, hacía tiempo que no pasaba. La última vez había sido en la navidad del anteaño, pero después de eso no la había vuelto a pisar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¡Ah!, qué lindo que está todo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿De verdad? Hace mucho que no te veía –Juana la abrazó.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Si… vine por que necesito hablar con vos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Parece importante. ¿Querés tomar un té mientras?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Dale. ¿Té verde tenés?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Si, tengo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Mientras se calentaba el agua, Juana fue hasta el comedor y comenzó a revolver entre los estantes de una biblioteca. Sacó entre los libros una caja de cartón que parecía bien cuidada. La apoyó sobre la mesa y la abrió. Sacó algunos sobres y se los acercó a Jimena. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Qué es eso?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¡Ah!, ¿no sabés nada? Martín siempre me decía que algún día te las iba a mostrar. Pensé que ese día ya había pasado. En fin, estas son cartas de tu madre, cartas desde París.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Un sentimiento amargo secó los labios de Jimena.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Cartas…? ¿Le escribía cartas?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Si. Es raro, ¿no? Habiendo Internet y teléfono. A veces tu madre me resultaba una persona intimidante, por eso no hablaba con ella demasiado. Así que… supongo que a ella le gustaba escribirlas, aunque sólo son mis especulaciones. ¿Vos nunca recibiste una?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-No… ninguna. Desgraciadamente, yo dejé de hablar con ella cuando se fue.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Debe haber sido un golpe duro.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-En verdad, no la entendí. A pesar de ser su hija nunca la pude entender. Ella se fue, lo dejó a mi papá solo, con nosotros dos, se fue con un tipo que nadie conocía. No la pude entender.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Supongo que tu madre era bastante reservada. Creo que esa tendencia se la inculcó a Martín; por lo menos él nunca me hablo de ella en estos años, más allá de lo que yo pude enterarme. Igual… Él empezó a recibirlas cuando nos mudamos. Llegaba a escribirle hasta dos por mes. Luego pasó el accidente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-El paro cardíaco…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Juana se levantó, la pava estaba hirviendo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Lo querés con azucar?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-No, edulcorante.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>El sobre se abrió y el polvo fue mezclándose lentamente, ayudado por la cuchara que recorría el borde de la taza.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Decime entonces, ¿qué te trae por acá? Me imagino que es por Martín.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Si. Hace una semana que se fue, y hasta ahora estuve llamándolo. Pero siempre es lo mismo, siempre ocupado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Lo se, lo siento. Tal vez no quiere hablar con vos. ¿Están peleados?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Es por mamá. Parece que ella aún sigue sobre nosotros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Tu madre? </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Si, por eso fue a París.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Cómo? Entonces no era…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Él me dijo que tenía cosas que arreglar, que necesitaba ir hasta la casa de ella a recoger algunas cosas. Traté de convencerlo de que no lo haga; le dije que aquello sólo complicaría aún más las cosas. Desde la muerte de mamá que Martín esta bastante perturbado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¡Ay! Quiero hablar con él entonces.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Por favor, decile que me llame. Yo ya no se cómo ayudar. De todos modos, espero que esté bien.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR">* * *</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Trueno.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Por las hendiduras de la persiana puede verse el resplandor de una noche con lluvia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Mamá…mamá estaba muy contenta cuando se fue a vivir a París. Ella me lo hacía notar –la voz de Martín volvió a oírse débilmente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span><span> </span>-Si, eso lo pude leer.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Por eso ella estaba bien, se sentía bien. Por eso&#8230; su salud…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Por eso qué?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Cuando se fue mamá sentí que, de algún modo, nuestros lazos se habían roto. Vos, yo, papá, todos nos separamos. Fue un gran golpe, quizas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Jimena se estremecía ante las palabras de su hermano. Nunca antes había hablado de estas cosas con él. Se sentía extraña, incómoda, desconcertada; no sabía qué decir. La lluvia se volvió granizo. Entonces comenzó a oírse el tumulto que se deslizaba desde el techo de las casas, que llegaba hasta los vidrios del los autos y se disolvía en el suelo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Pero, yo no podía dejar que las cosas pasaran –retomó Martín-, así, sin más. Ella tendría sus razones, por algo se habría ido. Tal vez en esas cartas hablé con mamá como nunca antes. Es curioso, ¿no?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Martín… no… no te entiendo. Vos sabés, sabés lo que me dolió. Yo reaccioné diferente. Quizá no la entendí, es lo más probable. Pero ella tampoco quizo que la entendiera… que la entendiéramos. Decime Martín, ¿por qué te fuiste? Todavía no lo entiendo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR">* * *</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Martín bajó del taxi, pagó con lo justo, y sacó su mapa del bolsillo del jean. El sol dejaba ver su último aliento y las sombras alargadas se fundían entre los transeúntes que pasaban. Se acercó hasta la dirección que él mismo había marcado en el plano. 63 Rue Saint-Nicolas. Un hombre atendió el portero. Pierre ya había hablado con Martín, él ya lo esperaba. Aunque le intrigaba las razones de aquella visita, por más que lo intentaba no podía sino perderse entre un mar de especulaciones. De algo estaba seguro, tendría que responder varias preguntas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¡Hola, hola! Martín, pasá, vení. Vení que te preparo algo. ¿Querés un café? Tanto tiempo. Hace años que no nos vemos. Vení, pasá. Si, me acuerdo, la última vez que nos vimos fue cuando te recibiste, ¿te acordás? Ja, que buenos momentos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Pierre fue hasta la cocina y sirvió un poco de agua en una taza. Puso un par de cucharadas de azúcar, algo de café y se retiró hacia el comedor.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Entonces, Pierre se detuvo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Enfrente, su hijastro, con su cuerpo erguido, serias expresiones marcadas en el rostro. En una mano parecía sostener un sobre, al menos eso parecía. En la otra, empuñaba un revólver.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Qué… que es esto…? ¿Martín?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Vine a confirmarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Pierre palideció.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿A confirmar qué? Por favor, Martín, no hagas locuras…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Basta. Esperé mucho, mucho tiempo este momento. Ya no podés escaparte. Creo que al fin voy a poder terminar con este juego.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¡Juego! –su voz se volvió más cruda-. No seas hipócrita. Vos no viniste a buscar nada. Viniste a encontrar lo que querías encontrar. No importa qué te diga o qué no. Vos estás decidido, tenés un arma entre las manos. Esto ya no es un juicio, es una sentencia –Pierre se suavizó- Pero… ¿en base a qué, Martín?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-Te equivocás. Desde el primer momento supe como eran las cosas. Todo eso del accidente, no, no lo iba a creer, no era <em>real</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¿Por qué no? Dejá tu orgullo de lado. Son cosas dolorosas, muy dolorosas, pero son inevitables. Yo tampoco quería que pasara. Eso me destrozó, totalmente. Pero pude… pude seguir con mi vida, así como vos pudiste. Lo único que te falta es superarlo, yo pude hacerlo. Martín, te pido que lo pienses de nuevo antes de hacer una locura.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>-¡Basta! No necesito tu palabra. Ella me avisó, me dio cuenta de sus temores. Estaba confundida cuando se instaló en esta ciudad. Los tres mese que vivió en esta casa están relatados, están en sus cartas. ¿Y después qué? Después nada. La última vez que la vi fue en una larga despedida. Después de eso sólo pude verla a través de sus frases. ¿Y ahora? Ella necesita encontrar la paz que Dios nos guarda. Ella lloró mucho; puedo creer que encomendó su alma. Pero eso no fue suficiente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>El brazo se puso tenso. Los ojos de Martín recorrieron el cuerpo de su enemigo. Una mirada calculadora, un tiro certero… La voz se fue apagando hasta chocar contra el suelo. Los ojos brillaron.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR">* * *</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Silencio.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Jimena se apartó del teléfono. Su rostro se mostró perplejo; sus ojos se aterrorizaron. Del otro lado del teléfono el llanto comenzó a brotar. Entonces el fuerte granizo se convirtió en nieve, nieve que al poco tiempo comenzó a dibujar de blanco las calles de la ciudad.</span></p>
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		<title>[Cuento] Camino de tierra</title>
		<link>http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/2008/08/14/cuento-camino-de-tierra/</link>
		<comments>http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/2008/08/14/cuento-camino-de-tierra/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 14 Aug 2008 22:56:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Camino de tierra
Otra vez salí de casa y empecé a caminar en direcció al lago. Necesitaba estar un rato sola, pensar un poco sobre lo que iba a venir. En realidad, no tenía muchas ganas de irme de vacaciones, sola, con mis viejos. Prefería quedarme en casa, escuchando a los Doors, mirando a través de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=25&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:center;"><strong>Camino de tierra</strong></p>
<p style="text-align:left;">Otra vez salí de casa y empecé a caminar en direcció al lago. Necesitaba estar un rato sola, pensar un poco sobre lo que iba a venir. En realidad, no tenía muchas ganas de irme de vacaciones, sola, con mis viejos. Prefería quedarme en casa, escuchando a los Doors, mirando a través de la ventana el camino que marcan las pequeñas y lejanas luces rojas que asoman tímidamente en lo alto de la ciudad. Sin embargo, ya habíamos llegado, y faltaba una semana para volver.</p>
<p style="text-align:left;"><span id="more-25"></span>Ahí afuera las cosas eran muy distintas. Todo estaba muy calmo, demasiado calmo; evidentemente, resultaba difícil olvidarse del presuroso ritmo de la ciudad, aquel ritmo cronometrado cuyos úlyimos números cambian a increible velocidad. Allí no había gatos ni perros, pero sí algunas lagartijas y algún que otro zorro que se extraviaba y terminaba parado sobre el camino de tierra. Atento y silencioso, buscaba con astucia alguna presa que lo alimentara. Por ahí caminaba yo, buscando un rato de soledad, lejos del ruido molesto de las inútiles discusiones de mis viejos.</p>
<p style="text-align:left;">Uno tras otro pasaron los minutos. A mi lado, grandes extensiones de tierra permanecía estáticas sobre el suelo. Adelante el panorama era similar. Sin embargo, al poco tiempo pude ver que el camino se bifurcaba: una dirección indicaba el este; la otra, el oeste. Todavía era temprano, así que podría seguir sin problemas. Me quedé parada un largo rato como una tonta. Estaba esperando algo que me indicara qué camino seguir. El de la izquierda iría hasta el lago, y era hacia allá a donde me dirigía. Pero eran vacaciones, y yo estaba esperando que pasara algo emocionante, algo que turbara la infinita paz que dominaba al pueblo.</p>
<p style="text-align:left;">Mi vieja siempre me decía que era muy inquieta. Mi novia decía que era indecisa. A ella sí que la extrañaba. El verano anterior nos habíamos conocido, en este mismo pueblo. Había venido un par de días con su mamá; en realidad, su papá se había muerto cuando ella tenía trece. Me contó que estaba trabajando en un colegio; era profesor. Sin embargo, un día, hubo un accidente fatal: el edificio en mal estado, perjudicado por el constante avance de la humedad que llenaba de grietas las paredes y los techos, sumado a la contaminación que, desde afuera, autos y camiones provocaban, hicieron que un bloque de la construcción se desprendiera. ¿Cómo terminó todo? Supongo que este no es el momento para recordarlo. En realidad, eso me pone triste.</p>
<p style="text-align:left;">Quería ir al lago, de verdad lo quería. Ahí la había conocido. Estaba tirando piedras al agua, haciéndolas salpicar. A mi nunca me salió ese juego. Tampoco se silbar, aunque puedo cantar fuerte, agudo, armonioso, sin pasar vergüenza. Quería ir hasta allá para recordar esos momentos que había pasado junto a ella. Momentos extraños, pero cálidos al mismo tiempo, donde una y otra nos empezamos a conocer, donde una y otra cambiamos enormemente nuestras vidas. hacia la derecha, el camino de tierra se elevaba varios metros hasta perderse en la entrada de un gran bosque verde.</p>
<p style="text-align:left;">Mi indecisión me estaba matando: podía ponerme romántica, ir corriendo hasta el lago, y pasar la tarde viendo la puesta de sol. Pero&#8230; ¡no! Eso era delirante. O tal vez no, pero el sólo pensarlo me resultaba muy empalagoso. En una semana volvería a la ciudad; entonces allí la vería. Tomé el camino de la derecha y encendí mi MP3.</p>
<p style="text-align:left;">Caminé durante un par de horas. De verdad me sentía exhausta. Parecía que estaba marchando sobre el &#8220;Camino de la desolación&#8221;. En realidad, era mi MP3 lo que estaba sonando. Llegué a la entrada del bosque y me senté por ahí, mirando en dirección al sol, que lentamente iba escondiendo sus rayos para terminar de perderse entre las montañas. Entonces busqué por mis bolsillos un cigarrillo. Ese era el momento del cigarrillo-antes-que-caiga-el-sol. Mentira, otra vez una canción empezaba a escucharse por mis auriculares. Tenía varios momentos-de-cigarrillo al día. De todos modos no era una completa adicta. Podríamos decir que era, más bien, una aficionada al tabaco.</p>
<p style="text-align:left;">Una suavez brisa me sobresaltó. A mi lado estaba sentado un chico. Llevaba en la mano unos papeles. Tenía también un morral que colgaba sobre su hombro derecho y se posaba sobre el lado opuesto de su cintura. Busco dentro de este un paquete de tabaco para armar. Era extraño, pero me desentendí de este tipo y seguí escuchando música. Al rato, su voz fuerte consiguió mi atención:</p>
<p style="text-align:left;">-¿Tenés fuego? -al escucharlo, noté que su acento era extranjero; aunque pensándolo bien, era yo la que estaba de visita.<br />
-Si. Tomá.<br />
-Gracias -prendió el cigarrillo-. No sos de acá, ¿no? ¿Estás de vacaciones?<br />
-Sí, con mis viejos. Un embole.<br />
-Ahh&#8230; si, este pueblo es bastante aburrido. ¿Es la primera vez que venís?<br />
-No. Mis viejos tienen una casa de verano. Ahí vivieron juntos hasta que se mudaron a la ciudad. Al poco tiempo nací yo.</p>
<p style="text-align:left;">El chico fumaba su cigarrillo.</p>
<p style="text-align:left;">¿Y vos qué hacés acá? -le pregunté.<br />
-Estudio -me mostró las hojas que llevaba-. Estudio de todo un poco.<br />
-Pero&#8230; ¿no tenés vacaciones en verano?<br />
-No. No cuando tenés que preparar materias que no aprobaste -se rió-. ¿No está muy bueno este lugar?</p>
<p style="text-align:left;">Hasta ese momento, había visto cada sitio que había visitado como algo pesado, a excepción del lago. En realidad, nunca había tenido ganas de venir a este pueblo. Sin embargo, observé nuevamente la escena. De verdad, era hermoso. Hacia ambos lados las hojas de los árboles se movían complacientemente y comenzaban a tomar un color anaranjado: en el cielo el espectáculo resultaba muy agradable a la vista. Me sentía muy rara. Era como si las palabras de este chico resonaran en mi interior. Por un momento la densa atmósfera desapareció y me sentí, de verdad, relajada. Era un lindo chico.</p>
<p style="text-align:left;">-Ahh, la ciudad. Es un buen lugar para estar, si podés soportarlo. Las luces, el ruido, el amontonamiento, el laberinto de avenidas y calles; la locura. Las pocas veces que estuve me sentí asfixiado.<br />
-¿Asfixiado? Qué raro. A mi no me molesta tanto. Debe ser porque estoy acostumbrada.<br />
-No se. Cuando voy me siento extraño. ¿Viste lo que pasa cuando subís a un colectivo? Encontrás un montón de personas, perfectos extraños, cada uno con su vida, con sus problemas y sus alegrías; ellos se reúnen por azar para compartir un momento de su vida. Así como vos y yo lo estamos compartiendo ahora. Pero allá es diferente. Un colectivo lleva una caravana de locos que se reúnen para volverse ciegos. Ciegos de no mirar. De mirar hacia otro lado. Creo que es algo que está adentro mío. Pero yo no puedo evitar pensar en alguien si esa persona está a mi lado.<br />
-Si, es cierto, es raro que pase eso. Pero allá uno puede elegir, de entre tantas personas, con quien hablar de lo que le interese.<br />
-Si, pero es distinto. Allá uno no puede elegir todo el tiempo. Hay cosas que se imponen&#8230; y bueno.<br />
-Supongo que es algo natural de la ciudad. Así como todo acá afuera es demasiado tranquilo.<br />
-No se si es natural. Es algo que está ahí, pero no se dice ni se piensa.<br />
-Puede ser&#8230;</p>
<p style="text-align:left;">Miré hacia un costado. A lo lejos, el sol dejaba ver sus rayos, cada vez más rosados, cada vez más apagados. Su matiz se iba oscureciendo mientras ofrecía, a ojos de los dos, una paisaje asombroso. Otra vez me estaba poniendo romántica. Pero yo no soy así.</p>
<p style="text-align:left;">-Está oscureciendo. Tengo que volver a casa. Sino me matan.<br />
-¿Vas a estar acá un par de días más?<br />
-Creo que sí. O tal vez mis viejos quieran visitar otra ciudad.<br />
-Bueno. Entonces tal vez nos vemos.</p>
<p style="text-align:left;">Lo despedí y comencé a caminar. Entonces recordé el tiempo que me había llevado ir hasta ese denso bosque al cual jamás había entrado, pero donde había contemplado el atardecer bajo sus enormes puertas. Mamá se pondría furiosa. Papá lo arreglaría todo. Tal vez&#8230; Volví escuchando música. Pasé los enormes campos verdes que ahora dejaban paso al campo de los grillos, y que sólo eran alumbrados por el brillo de las luciérnagas. Pasé finalmente por el lugar donde el camino de tierra se bifurcaba. Me paré de frente, como en el comienzo, para contemplar de lejos la escena. No se veía nada. Pensé de nuevo en ella. La extrañaba mucho. Ya llevábamos un año juntas; una y otra, habíamos encontrado aquello que nos faltaba y que nos permitía crecer. Antes de volver a casa, miré en dirección al bosque. Creí ver entonces una diminuta figura moverse entre las hojas y el pasto. Allí estaría aquel chico de la voz fuerte que soñaba con una ciudad tranquila. No me puse triste. Sabía que algún día lo volvería a ver.</p>
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		<title>[Cuento] Éramos dos</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Aug 2008 22:08:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Éramos dos
Aquel beso&#8230; Sentí sus labios suaves posándose sobre mi boca. Sentí que todo mi esfuerzo no había sido en vano. En verdad, era una sensación placentera que me alejaba por un instante, hacia un lugar donde podría haber visto la tierra desde el cielo.
La había conocido hacía tres semanas, en un bar por la [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=23&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:center;"><strong>Éramos dos</strong></p>
<p>Aquel beso&#8230; Sentí sus labios suaves posándose sobre mi boca. Sentí que todo mi esfuerzo no había sido en vano. En verdad, era una sensación placentera que me alejaba por un instante, hacia un lugar donde podría haber visto la tierra desde el cielo.</p>
<p><span id="more-23"></span>La había conocido hacía tres semanas, en un bar por la calle Corrientes. Había salido del trabajo con ganas de tomarme un café; estaba algo cansado y debía seguir trabajando, más tarde, en casa. Ella entró al bar; yo esta distraído, mirando el pasar de los autos, la muchedumbre que perfilaba sobre la vereda, y los artesanos vendiendo sus productos a quien pudieran. Sentí que alguien me tocaba el hombro. Se trataba de mi compañera de trabajo, aquien nunca había visto con detenimiento. El trabajo me resultaba muy denso. Por eso, siempre que iba intentaba no charlar demasiado, fijarme en mis propias cosas para terminar lo más rápido que fuera posible. Ella también me reconoció. Se sentó a mi lado y charlamos un largo rato. Hablamos de la vida, de que yo me había separado. Ella estaba de novia desde hacía dos años. Hablamos también de lo duro que era despeerdiciar un tercio del día editando el diario para el cual trabajábamos. Seguimos así un rato y después me tuve que ir. ¿Mañana hablamos? Dale. Ella sonrió.</p>
<p>A partir de ahí comenzábamos a juntarnos más seguido. Los días pasaban, yo sentía caerme bajo sus brazos, bajo ese suave perfume que envolvía su cuerpo. Un día la invité al cine. No me importaba mucho la película. Sólo quería verla, verla y poder decirle lo que en verdad sentía. ¿Lo aceptaría?</p>
<p>Terminó la función y salimos. La luna estaba llena y las estrellas tejían un fina área sobre el cielo. Tomé sus manos y quise besarla. Ella me detuvo. No, Pedro, esto está muy mal, no puedo. Traté de insistir; ella no cedió. Me besó en la mejilla, dio media vuelta y se fue.</p>
<p>Sufrir, primero sufrí. Verla todos los días en el trabajo, sin poder mencionar palabra, con la vergüenza atorada en la garganta. ¿Qué podía hacer? ¿qué debía? Fui hacia el bar, me pedí algo de alcohol. tomé un trago y volví a perderme en el denso paisaje de la ciudad. Autos y colectivos inundaban las calles. Aquí y allá se escuchaban las bocinas. De pronto, una fuerte sensación de incertidumbre detuvo mi corazón. Tenía que volver rápido a casa. Quise pagar y me di cuenta de que alguien había dejado una nota sobre mi mesa. Era de ella. Me citaba en una calle sin nombre, en un barrio perdido y oscuro. Nos veríamos esa noche.</p>
<p>Era verano, lo recuerdo muy bien. Una suave brisa recorría los rincones de la ciudad. Volvería a hablar con ella, lo deseaba profundamente. No importaba ya si se quedaba conmigo, si se iba. Quería oír su voz llenando mis oidos, acariciándo lentamente mi rostro. Debía esperar.</p>
<p>Nos encontramos finalmente. Ella me dijo que lo había dejado. Estaba triste, lo veía en sus ojos. Le acerqué un pañuelo pero ella lo rehusó. Prefería que sus lágrimas se diluyeran en el suelo y se perdieran bajo las pisadas inocentes de cientos de personas. Fue ahí cuando la besé; fue ahí cuando la sentí. Ella se dejó. Sus suaves labios rojos, su fresca mirada. La espera del dolor había dado sus frutos.</p>
<p>Comenzamos a vernos más seguido. Que yo la acompañaba hasta su casa, que ella hasta la mía. A veces volvíamos a esa calle perdida, en el corazón de la ciudad, donde los pájaros duermen cuando la luz se apaga. Ahí nos hicimos miles de promesas. Que estaríamos juntos por siempre. Que ella vendría a vivir a mi casa y dejaría la suya. Era la hora del amor. Y yo pensaba que las agujas que marcaban mi tiempo nunca se detendrían. Seríamos felices.</p>
<p>Me resultó extraño que, días depués, ella empezara a faltar al trabajo. Quise llamarla, pero nadie me atendía. Fui hasta su casa; toqué infinitas veces el timbre. Era inútil; había desaparecido. Los días pasaban y la incertidumbre volvía a apoderarse de mi ser. ¿Qué podría haber causado tal dolor?, ¿qué la habría hecho escapar, filtrándose entre los innumerables agujeros de esta pequeña ciudad, mezclándose con la ausente luz de la luna? ¿Habría sido por mi?</p>
<p>Los recuerdos me atormentaban. El trabajo se había vuelto un infierno que consumía el poco brillo de vida que me quedaba. Ya no la vería; ni en su casa, ni en el café, ni en la oficina. Los días se volvieron tristeza y la tristeza se volvió lágrimas. La soledad se refugiaba en el llanto. Era definitivo: ella no volvería.</p>
<p>Empaqué mis cosas y me despedí de mi hogar. Debía partir, partir para terminar. Eché a caminar por última vez sobre esas calles, pequeños sitios donde nos habíamos declarado el amor que uno por el otro sentíamos. Llegué a esa vieja calle perdida, sin nombre, donde podía escucharse un viejo tango que escapaba desde una de las esquina. Desde un negocio de discos que había colocado los parlantes hacia afuera se oía la voz de la melancolía. En la otra esquina había una arboleda. Allí debería tomarme el micro que me llevara hasta otra ciudad, la más lejana. Sólo así podría superar mi tristeza. Al momento, pude ver que desde la copa de los árboles un pájaro entraba al vuelo Lo oía reirse, divertirse con el viento, yendo hacia cualquier lugar, sin rumbo fijo. Tal vez eso debería intentar. Tal vez podría perderme en esta ciudad hasta que mis penas hubieran desaparecido. Mi maleta no estaba pesada. Y aunque así fuera, habría partido igual.</p>
<p>Finalmente eché a andar hacia ningún lugar. Tal vez la suerte me reencontraría con ella. Tal vez la suerte me haría olvidar la juventud de mi amor. No lo sabía. Después&#8230; ¿qué importaba? Sólo quería vivir el ahora, el ahora que era el ayer. En verdad prefería no pensar en ello. Prefería no pensar en nada. Sólo caminar.</p>
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		<title>[cuento] La fuerza interior</title>
		<link>http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/2008/07/09/cuento-la-fuerza-interior/</link>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 01:32:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[La fuerza interior
Para Andrés LDV
 

Ella también se cansó de este sol&#8230;
 
 Una acción. Una acción implica otra acción. Pero ambas son distintas. Una fuerza que va hacia una dirección; la segunda se deposita en el interior de otra persona.
Una cabeza que asoma. El mundo se mezcla en ella. El cuerpo desnudo, lleno de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=20&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-AR"><strong>La fuerza interior</strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;" align="right"><span lang="ES-AR">Para Andrés LDV</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">Ella también se cansó de este sol&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><span> </span>Una acción. Una acción implica otra acción. Pero ambas son distintas. Una fuerza que va hacia una dirección; la segunda se deposita en el interior de otra persona.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span id="more-20"></span><span lang="ES-AR">Una cabeza que asoma. El mundo se mezcla en ella. El cuerpo desnudo, lleno de sangre, es recogido con suavidad. Ella no comprende la escena. Un grupo de extraños hombres blancos se acerca al centro de la sala; mientras tanto, otros dos la retienen. Ella tiene miedo y empieza a llorar. La sangre brota con fuerza desde el centro; la habitación se llena de olor a muerte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]-->Un nacimiento. Un nacimiento implica una fuerza. Pero a veces esa fuerza desborda la propia vida. Una fuerza que acaba con una mujer; la otra, la que ha nacido, llevará esa fuerza por siempre. <!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">viene a mojarse los pies a la luna&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">Cuando se cansa de tanto querer&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">Ya es de noche. Ella está esperando el colectivo. Lleva puesto un sobretodo negro que cubre su cuerpo; debajo tiene un pullover y un saco, además de un jean gris. Abre el bolso preocupada y recoge despacio el celular. Está sonando. Estoy en la parada; todavía no vino el colectivo. Mira a su alrededor y empieza a caminar de un lado al otro. No, papá, no me llames, no te voy a poder atender; no te preocupes, voy a estar con mis amigas. A lo lejos, el colectivo dobla la esquina y disminuye la marcha. Vos también cuidate; te quiero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">Ella toca el timbre y luego se baja. Está oscuro: sólo la luna se deja ver entre las casas y los árboles. Llega hasta la puerta de Andrés y toca el timbre. Él sale a recibirla: la abraza; se dan un beso. Luego, entran.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">ella es tan clara que ya no es ninguna&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">Sube a las hojas y cae hasta el mar&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">La pava está hirviendo; un chillar horrible perfora las paredes de la casa. Me mentiste. Apaga el fuego y saca de la alacena un frasco que dice AZUCAR. ¿Qué te podía decir?; si te decía la verdad no me ibas a dejar salir. Ella está llorando; tiene un pañuelo en la mano. Vos y tus mentiras; no es la primera vez que pasa. Mete la cuchara en el frasco y se sirve dos veces en la taza. Perdón; no lo voy a volver a hacer. Agarra un saquito de te y lo echa en el agua. Olvidate; olvidate de salir por mucho tiempo, que te quede bien claro; desde ahora vas a tener que cambiar. La cuchara gira alrededor de la taza unas cuantas veces. Luego, él se la lleva a la boca. Ella se va, impotente y desgraciada, hacia su habitación. Cierra la puerta; el golpe resuena por toda la casa y el llanto va apagándose, poco a poco, hasta volverse silencio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">como es que puedo tocarle las manos&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">De dónde vienen quienes al nacer&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">Esa noche. Ella está vomitando. La casa está a oscuras; sólo la luz del baño se mantiene prendida. Esa noche. El ruido despierta a su padre; él se levanta y va, confundido, a entender qué es lo que pasa. Esa noche. Ella lo mira; sus ojos se mezclan, se confunden. Vomita palabras, mentiras Vomita fuerza, placer. Vomita vida. Ella sabe por qué vomita (pero él no). Esa noche. Esa noche donde sólo la luna alumbraba el paisaje, donde los amantes pudieron encontrarse (sí y sólo sí en secreto). Esa noche dejaron todo su ser; esa noche se corrió el velo que cubría su cuerpo. Pero los dos inocentes no pensaron en lo que podía pasar, si no se cuidaban como debían.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">Ella vomita su esfuerzo, su miedo, su no-saber que hacer, su no-saber qué va a pasar. Ella vomita su enojo. Él la mira y entiende. Luego la abraza y le pide que lo perdone. Ella vomita su ira; se purifica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">llueven y llueven y en ella se juntan&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">Yo me recuesto y ella en el final&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">Una acción. Una acción implica otra acción. Lo mismo pasa en una historia. Un comienzo. Un comienzo que se repite. Sin embargo, el segundo es distinto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">La fuerza interior reaparece, entibia el cuerpo y lo relaja. Con calma, las paredes van cediendo. Esta vez, esa fuerza maternal es la que empuja, la que abre un nuevo camino. Esta vez, no es la mujer la que, con su vida, entrega el alma para un nuevo mundo. La fuerza interior, adquirida al nacer, se agota completamente, y preserva la esencia natural que será requerida en algún otro tiempo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">Ella sostiene en sus brazos al niño que acaba de nacer. Una suave sonrisa que disuelve los malos recuerdos se dibuja en su rostro. Un grupo de extraños hombres blancos caminan alrededor de ella. Afuera, él espera impaciente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">viene a dormirme movida de estrellas&#8230;</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR">Ella despierta como de un sueño y mira en busca de algo que la entretenga. Piensa que ha sido un ruido, piensa en el niño que duerme. Piensa que no. No ha sido nada en realidad. La ventana está abierta, y por ella entra una frágil brisa que mueve las cortinas. Ella la cierra y vuelve a acostarse. En la oscuridad, una lluvia de estrellas abre el camino a la luz de la luna. Ella lleva su mano hacia la cintura de Andrés. Luego, se duerme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:12pt;"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">viene a dormirme movida de estrellas.</span></em></p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/perdidoenlaciudad.wordpress.com/20/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=20&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Mutación</title>
		<link>http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/2008/06/16/mutacion/</link>
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		<pubDate>Mon, 16 Jun 2008 01:55:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/?p=19</guid>
		<description><![CDATA[Mutación

La vida se nos escapa: un fantasma que recorre cada rincón de nuestra alma.
Un fantasma que nos persigue y nos atrapa; un fantasma que, al querer mirarlo, se desvanece.
Cada uno tiene el suyo. En verdad, unos pueden elegirlo, otros nacen atados con cadenas a éste. 

Pero cada uno tiene un fantasma.

Es triste pensar que en [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=19&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:center;"><strong>Mutación<br />
</strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR">La vida se nos escapa: un fantasma que recorre cada rincón de nuestra alma.</span><span lang="ES-AR"><br />
Un fantasma que nos persigue y nos atrapa; un fantasma que, al querer mirarlo, se desvanece.<br />
Cada uno tiene el suyo. En verdad, unos pueden elegirlo, otros nacen atados con cadenas a éste. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">Pero cada uno tiene un fantasma.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><span id="more-19"></span><span lang="ES-AR">Es triste pensar que en nuestros corazones habitan. Se mimetizan, nosotros los imitamos. ¿Cuándo romperemos este cruel lazo que dirige uno a uno nuestros movimientos?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">Mi esencia se destruye.<br />
Tu esencia se destruye.<br />
Su esencia nos destruye.</span></em><span lang="ES-AR"> <!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR">El fantasma crece. ¡Queremos ser felices! Pero aún así, no queremos serlo. Pues la vida es generosa: ¡podemos elegir nuestro guía!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;" align="right"><span lang="ES-AR">[la libertad es engañosa]</span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">No seas desconsiderado. Ellos no pueden elegirlo. Ellos no pueden.</span></em><span lang="ES-AR"> <!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR">Quisiera que el espacio se diluyera sobre una espesa niebla. Quisiera que me tapara para no ver más la expresión de esas caras ilustradas. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-AR">No. Así te volverás un fantasma.</span></em><span lang="ES-AR"> <!--[endif]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR">El último paso consiste en entregar la mente. El cuerpo ya no responde a mis deseos. Esos deseos ya no son míos. Sólo un par de lágrimas podrán curarme de este cáncer.<br />
El mal se contagia a través de mis palabras: su conciencia está corrupta.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]-->Y el deseo duerme. El deseo de una vida. El deseo de un tiempo.<br />
Y el único deseo que me queda va a despertar: cuando abra los ojos, y vea alrededor, que otros también lo hicieron.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-AR"><!--[if !supportEmptyParas]--> </span><em><span lang="ES-AR">Que otros también lo hicieron. Que otros también.</span></em></p>
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	</item>
		<item>
		<title>Presentación formal I</title>
		<link>http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/2008/05/28/presentacion-formal-i/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 May 2008 06:41:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Avisos]]></category>

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		<description><![CDATA[Bueno, considero que a este Blog le falta una presentación algo más formal que el primer post que lo fundó. Entre otras cosas, estoy estudiando, tal vez siga la carrera de Sociología, tal vez la de Artes Multimedias, aunque estoy anotado en Economía. Si, es algo complicado, pero confío en que la administración del CBC [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=18&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Bueno, considero que a este Blog le falta una presentación algo más formal que el primer post que lo fundó. Entre otras cosas, estoy estudiando, tal vez siga la carrera de Sociología, tal vez la de Artes Multimedias, aunque estoy anotado en Economía. Si, es algo complicado, pero confío en que la administración del CBC pueda cambiarme sin problema, a lo sumo me costará tener que ir hasta alguna de las sedes (probablemente sea Ciudad Universitaria).</p>
<p>Sin embargo, eso no es lo más importante, sino que lo primordial es darle un sentido a este espacio. Podría pensar que es menos estructurado tener un blog que no tenga un sentido específico, es decir, que no tenga determinaciones que sea algo libre. Pero no es esa la dirección que le quiero dar. No es el no-propósito, sino el fin de exponer las creaciones literarias que haya escrito y que vaya a escribir. De esa manera, este blog representa un espacio el cual me incentiva a la redacción, me otorga cierto ritmo (tampoco es una exigencia, a lo sumo llego a escribir 3 textos por mes). Ese ritmo está condicionado por el estudio y otros temas particulares. Pero el sentido de este blog no se agota en mi, sino que deseo plantear una suerte de incentivo a todos aquellos que lo lean y se interesen, para que, a partir de algo que leen y les copa, o les parece interesante, o les representa alguna imagen que les guste, produzcan otra cosa, o generen algo, ya que el producto no tiene por qué ser algo material ni tangible.</p>
<p>De todas maneras, como pasó con el video de animación, va a haber ciertas cosas que voy a exponer con objeto de recomendar. Prometo que la próxima vez que lo haga será con algún mínimo análisis de mi parte, pero bueno, ya veremos más adelante&#8230;</p>
<p>Entonces, dejando en claro cuál es el objeto de este espacio, sólo resta decir gracias por entrar al blog, sean bienvenidos, y si encuentran algo que les guste, mejor.</p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/perdidoenlaciudad.wordpress.com/18/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=18&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>[Cuento] Sólo quedaron cenizas</title>
		<link>http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/2008/05/26/cuento-solo-quedaron-cenizas/</link>
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		<pubDate>Mon, 26 May 2008 02:46:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>
		<category><![CDATA[u]]></category>

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		<description><![CDATA[Sólo quedaron cenizas

Estoy sentado en una sala, y espero. Arriba hay un ventilador que me alumbra, frente a mí se ubica un pequeño escritorio; sobre él hay una fotografía. Un hombre y una mujer sonríen, llevan en brazos a su hijo. Ella es morocha, un poco más baja que él, y tiene unos ojos preciosos; [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=17&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:center;"><strong>Sólo quedaron cenizas<br />
</strong></p>
<p>Estoy sentado en una sala, y espero. Arriba hay un ventilador que me alumbra, frente a mí se ubica un pequeño escritorio; sobre él hay una fotografía. Un hombre y una mujer sonríen, llevan en brazos a su hijo. Ella es morocha, un poco más baja que él, y tiene unos ojos preciosos; él tiene el brazo izquierdo tatuado y una tierna expresión en el rostro. Doy un suspiro y prendo un cigarrillo. Cuando termine, todo se habrá consumado.<span id="more-17"></span></p>
<p><em>Abrí la puerta despacio. Pude verlos ahí, estaban comiendo. Ellos se sentaban juntos; enfrente, en una de esas sillas altas para bebés, se sentaba su hijo. Nadie había previsto mi llegada, o tal vez sí, tal vez él había pensado que todo esfuerzo por escapar sería en vano. Tomé el arma de mi bolsillo y apunté. Ella gritó, su hijo contemplaba la escena, pero era demasiado pequeño para entender lo que estaba pasando, sólo sonreía. Uno, dos, tres&#8230; tres veces disparé. Fueron tiros certeros: ella cayó al instante. Él saltó de su silla, quiso detenerme con un esfuerzo desesperado. No dudé y disparé nuevamente.</em></p>
<p>Tiro el cigarrillo, ya lo había terminado. Quiero prender otro, pero no encuentro el fuego. Tenía uno de esos encendedores clásicos de metal que se sólo se recargan con benzina. Me levanto para buscarlo y de mi abrigo se cae una fotografía. Ahí lo puedo ver, a él, de nuevo, pero esta vez está solo. Un círculo rojo encierra su rostro, una flecha lo apunta. Guardo la foto y veo el encendedor debajo del sillón. Lo recojo, prendo el cigarrillo y me siento.</p>
<p><em>El piso se llenó de sangre. El pequeño observaba desde lo alto, como si fuera un Dios, la trágica escena. Lo miré, él continuaba sonriendo, articulando pequeñas palabras que se diluían antes de ser frases. Un instinto maternal (no era lógico, lo comprendo) se apoderó de mi; no podía dispararle, no, no lo iba a hacer. Él no resultaba peligroso, no era un testigo; sería dado en adopción y cuando hubiese crecido, sus padres le contarían todo. Podría evitarle esa penosa noticia, pero aquel instinto que confundía la escena me detuvo.</em></p>
<p>¿Quién podrá comprender el motivo de esta tragedia? Dicen que a veces lo mejor es hacer justicia por mano propia. Pero esto no se trata de una venganza; sólo intento protegerla&#8230; de él. La conocí en un parque, casi por equivocación. Yo quería comprar algunos videos, copias de mala calidad que se vendían a buen precio, y supuse que ella se encargaba del negocio. Su belleza, ya lo dije, me impactó mucho. Una suave brisa arrancaba las hojas de los árboles; el parque se llenaba de ellas, era una linda imagen.</p>
<p><em>El pequeño comenzó a llorar. Me fui de ahí, teniendo cuidado de dejar bien cerrada la puerta. Pasé por la sala; el ventilador seguía prendido. Bajé por las escaleras, lo hice rápido. Di gracias al cielo porque todavía el sol no se había ocultado. En la puerta nadie vigilaba. Llamé a la policía, aunque fuera casi un suicidio. Dije sólo lo suficiente para que mandaran una patrulla. Mientras me alejaba pude ver aquellas luces azules que se aproximaban a la escena del crimen. Los árboles estaban cubiertos; el verde de sus copas refrescaba el aire, limpiaba el horror que inundaba las calles.</em></p>
<p>Le doy la última pitada al cigarrillo. Pienso que ya es hora; no estoy nervioso, no, no lo estoy. Me aproximo al escritorio y levanto la fotografía, la coloco boca abajo. En seguida, un disparo congela la escena: viene desde la puerta de la sala. Me apresuro a abrirla, pero antes de que pueda intentarlo el picaporte gira. Tomo mi arma y apunto. Estoy transpirando: una gota cae de mi frente y se golpea contra el suelo. Ahí está él, tiene una pistola en la mano derecha; lleva también un tatuaje en el brazo. El cuerpo de ella yace tirado en el suelo, la sangre brota de su pecho y llega hasta la sala. El arma cae de mi mano, estoy temblando. &#8220;Lo siento. Quise evitarlo, pero no pude. No, no era así como quería que sucediese&#8221;. Él se acerca y yo me arrodillo. Un par de lágrimas caen al suelo y se mezclan con la sangre. Siento el frío del metal en mi frente.</p>
<p><em>¿Podré verte en la otra vida? Sólo quería decir que te quiero.</em></p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/perdidoenlaciudad.wordpress.com/17/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=17&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>[Cuento] Ascensor</title>
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		<pubDate>Fri, 02 May 2008 05:22:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y relatos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/?p=16</guid>
		<description><![CDATA[Ascensor
Juan llegó a la puerta del edificio, saludó al portero, miró con gran detalle la manera en que estaban dispuestos los muebles de la planta baja, y apretó el botón para que el ascensor bajara. Juan pensaba en el trabajo, en que debía terminar un diseño para los próximos días, en que debía volver a [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=16&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:center;"><strong>Ascensor</strong></p>
<p>Juan llegó a la puerta del edificio, saludó al portero, miró con gran detalle la manera en que estaban dispuestos los muebles de la planta baja, y apretó el botón para que el ascensor bajara. Juan pensaba en el trabajo, en que debía terminar un diseño para los próximos días, en que debía volver a la dieta que lo mantenía despierto: mucha cafeina que entraba por su boca y que iba sintetizandose a cada paso que daba; su cerebro sólo así le respondía. Pensó después en el piso en el cual se encontraba el ascensor.<span id="more-16"></span><br />
Cinco&#8230; cuatro&#8230; tres&#8230; ¡Tres!<br />
Hace tres días que había averiguado acerca de una computadora. Tenía muchas ansias de comprarla, ella le resultaría mucho más <em>eficiente </em>a la hora de desarrollar los diseños para la compañía. Podría duplicar la velocidad de trabajo: más memoria, eso era lo que faltaba. Abrió la puerta de metal, presionó suavemente el botón que decía diez, y pudo mantenerse durante el impulso que dio el ascensor al elevarse. A su derecha lo acompañaba un jóven vecino del piso de arriba. Juan siempre pensaba que este chico pasaba mucho tiempo haciendo nada. Siempre le preguntaba sobre su vida (qué tal estaba, qué andaba haciendo, si salía con alguien); simpre obtenía la misma respuesta: nada. Eso lo irritaba. Sin embargo, siempre lo intentaba de nuevo. Intentaba sacarle alguna frase, alguna expresión de su boca, algún sentido oculto a sus pensamientos; nunca lo lograba.</p>
<p>-¿Que tal todo?<br />
-Bien&#8230; ¿qué se yo?<br />
-Eh&#8230; ¿viste que están remodelando la entrada? Con la rampa nueva vamos a poder entrar cochecitos, triciclos, bicis&#8230;<br />
-No tengo ningún cochecito.<br />
-Mm, bueno, también puede servir para los discapacitados que viven en el edificio.<br />
-Acá no vive ningún discapacitado.<br />
-Tal vez alguno tiene un pariente en esa condición.<br />
-No que yo sepa -dijo y frunció el ceño.</p>
<p>Juan devió la vista hacia el espejo que estaba enfrentado a la puerta de metal. Todavía permanecían en el quinto piso. De pronto, en el sexto se paró. Juan pudo ver que aquella persona que entraba tan ruidosamente en tan pequeño espacio era una señora de unos cuarenta años. Por cierto, pudo notar que estaba vestida muy ridículamente: llevaba un vestido de terciopelo turquesa que contrastaba con su pelo castaño.</p>
<p>-Ah, este pendejo, una lo trata bien, le hace la comida, hace lo que él quiere que uno le haga para que se ahorre el trabajo, y al final a una lo tratan de semejante manera.<br />
-Ehm, perdón, ¿estaba discutiendo con su hijo? ¿está tan rebelde como siempre?-preguntó Juan señalando en dirección al pasillo del sexto, mientras la puerta se cerraba.<br />
-¡No! Yo creo que está cada día más pelotudo. Piensa que la casa es un hotel, que puede entrar y salir cuando quiere. Y yo no le pongo límites, ¿viste? Yo no le pongo límites porque me porto bien con él, soy buena con él, hago lo mejor para él. Y aún así, nada, no recibo el mismo trato.<br />
-Entiendo, pero entienda usted también. Es normal que los chicos a esa edad se crean los dioses del universo, que crean que lo pueden controlar todo, es sólo un delirio adolescente.<br />
-Pero ya está grandecito el pibe. Encima me viene con la novia&#8230; mire, si le digo lo que se escucha cada noche que la invita&#8230;<br />
-Señora, no sea asquerosa -profirió el joven.<br />
-&#8230;</p>
<p>Enseguida, un fuerte  ruido se oyó. Parecía que venía desde muy arriba; un fuerte sacudón lo acompañó: el ascensor tambaleó por unos momentos. Entonces las luces se apagaron y aquellas tres personas quedaron atrapadas en ese pequeño espacio, entre el piso nueve y el piso diez.<br />
El primero en perder la calma fue Juan. Pensaba en cuánto lo asustaba esa escena: estaba aislado con una señora loca y con un jóven inexpresivo, del que nada podía preverse, a medio metro de altura del pasillo de su departamento. Pensaba también en cuánto tiempo más debería permanecer en esa situación, casi a oscuras, donde sólo se filtraban los pequeños rayos de las luces de emergencia. Pensó en el proyecto que tenía que acabar en estos días, en que el tiempo que estaba perdiendo lo reemplazaría por horas de sueño. Indudablemente, su jefe se daría cuenta de que él ya no era tan eficiente como antes, que allá afuera encontraría cientos de tipos más competentes dispuestos a trabajar por un sueldo mucho menor. Una gota de sudor se deslizó suavemente por su mejilla. Caía.<br />
Y caía.</p>
<p>-Ah, no te lo puedo creer. Ahora, encima de todo, esto. Parece que una está meada por un perro.<br />
-No se preocupe señora, debe ser un problema en los cables, en la conexión que está en el techo, algo se debe haber trabado.<br />
-¿Y vos cómo sabés tanto? Si ni siquiera sos técnico.<br />
-Estoy viendo algo de mecánica en el colegio. El ruido fue muy característico.<br />
-A mi no me sorprendió. Estos inútiles se preocupan sólo por agregarle una rampa a la entrada cuando ninguno de nosotros la necesita, y no se preocupan por este tipo de cosas que perjudican a todos. Que tipos eficientes, ¡eh!<br />
-Uy, yo la estoy pasando mucho peor -interrumpió Juan-. Tengo una entrega pasado mañana y estoy hasta las bolas con eso. Además ya van dos veces que entrego tarde un trabajo.<br />
-Hombre, eso está muy mal. Pueden echarlo. A mi por suerte nunca me pasó. Pero porque sólo trabajo como ama de casa, ¿viste?.<br />
-Si, creo que cuando llegue voy a llamar a mi jefe. Mm, todavía no comí tampoco, me muero de hambre. Igual vos venís del colegio, ¿no? Por suerte vos no tenes tantas responsabilidades.<br />
-Para su información, yo si trabajo.<br />
-¿En serio? ¿De qué trabajás?<br />
-Nada que le interese, cosas sin importancia. Trabajo en la pecé con programas de diseño de imágen.<br />
-¿Y hace mucho que trabajas?<br />
-No<br />
-Perdón. Quise decir&#8230; ¿hace mucho tiempo que usas esos programas?<br />
-Si, un toque de tiempo.<br />
-Mm, o sea que te manejas bastante bien con&#8230; digamos&#8230; ¿Photoshop?<br />
-Si. Pero, ¿a usted por qué le interesa?<br />
-Yo estoy trabajando con eso para mi empresa. Hago diseño gráfico, diseño de publicidad. ¿Tenés tiempo libre hoy? ¿o tal vez mañana?<br />
-No sé. Supongo que sí. O tal vez no. Depende de mi vieja. Supongo que no va a haber problema. Pero, ¿para qué tiempo libre?<br />
-Mirá, yo tengo bastante trabajo por hacer, si me podés dar una mano&#8230; yo te doy unos mangos&#8230;<br />
-Puede ser -una leve sonrisa se dibujó en el rostro del jóven, pero nadie lo notó.<br />
-Ves, así tendría que aprender mi hijo. Se la pasa boludeando en el misinjer, no hay cómo sacarlo de ahí. O es el mesenjer o es la novia. Vos no me entendés porque todavía sos demasiado jóven para haber tenido un hijo adolescente y todavía te preocupas mucho por el laburo &#8211; el jóven la miró con un aire de indignación y desprecio y movió la cabeza a un lado.<br />
-Mm, debe ser difícil. Pero bueno, por lo menos pasás mucho tiempo junto a él.<br />
-¡No! Él es un zombie. No habla, no contesta, no dice nada de nada. Yo me voy al gimnasio, me voy a la peluquería; la paso mejor así.<br />
-Si&#8230; tal vez podrías hablar con él para que te tenga un poco más de consideración.<br />
-¡Menos! Se va a cagar de risa; si yo se cómo es él.<br />
-Podés intentarlo&#8230;</p>
<p>De pronto las luces se prendieron. Parecía que una fuente divina volaba sobre sus cabezas; parecía que una gran expresión de entendimiento o una gran conexión espiritual llenaba el vacío de sus mentes. No eran ya individuos de por sí. Tal vez aquellos puentes oxidados, aquellas verdades absolutas, se habían desmoronado. El ascensor volvió a su marcha y se detuvo, por primera vez, en el piso diez. Efectivamente, afuera, en el pasillo, una placa decía en letras rojas: &#8220;DIEZ&#8221;.</p>
<p>-Bueno, yo me bajo acá. En un rato te llamo, después de que hayamos comido.<br />
-Yo ya comí.<br />
-&#8230;<br />
-Igual podés tocarme el timbre.<br />
-Bueno, buenísimo. Yo llamo a mi Jefe y después te aviso.<br />
-Esta bien. Gracias.<br />
-¿Van a seguir hablando? Porque yo tenía que bajar, pero con todo esto ya me olvidé por qué tenía que hacerlo. ¡Ah! Ya me acordé. ¡El cartero!</p>
<p>La puerta se cerró rápidamente; Juan caminaba por el pasillo.</p>
<p>Pensaba en que aquel viaje había sido diferente. Pensaba en que el jóven inexpresivo que siempre le contestaba mal, ahora le había dado las gracias. Pensaba en que la mujer hablaría con su hijo y que empezarían a compartir más tiempo, más momentos. Pensaba en que en realidad construir la rampa no había sido una buena decisión de la administración. Pensaba en decirlo en la próxima reunión. Pensó un momento en lo mucho que extrañaba sentir el cuerpo de una mujer, en el arduo deseo del placer; luego metió la llave en la cerradura y la giró con un brusco movimiento de las manos.</p>
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		<title>Reconstrucción</title>
		<link>http://perdidoenlaciudad.wordpress.com/2008/04/24/reconstruccion/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Apr 2008 05:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Reconstrucción

&#8220;Parejas&#8221;, Xul Solar, 1923

&#8220;Uh, alumbrame por favor. Está bien así. Ayudame a pensar, este no es un buen momento para distraerse viendo a la gente por la ventana. ¡Pensá! Debe haber un camino. ¿Y si no lo hay? ¿no será eso lo que nos deparará el tiempo? No es cierto. Ahora mismo vamos por esa [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=15&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:center;"><strong>Reconstrucción</strong></p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.kunstinargentinien.com/images/Pareja.jpg" alt="" width="315" height="257" /><br />
&#8220;Parejas&#8221;, Xul Solar, 1923</p>
<p style="text-align:left;"><span id="more-15"></span></p>
<p>&#8220;Uh, alumbrame por favor. Está bien así. Ayudame a pensar, este no es un buen momento para distraerse viendo a la gente por la ventana. ¡Pensá! Debe haber un camino. ¿Y si no lo hay? ¿no será eso lo que nos deparará el tiempo? No es cierto. Ahora mismo vamos por esa senda: ¿cuándo elegiremos otra?</p>
<p>Es el final; nuestra psiquis ha sido violada, desgarrada en todo sentido. No ha podido respirar. Todo aquel manto que protegía su virginidad se ha roto. Y lo ha hecho estrepitosamente. ¿A esto queríamos llegar? Momento, creo que era inevitable. Y ahora nos muestran que el camino viaja a miles de bits por segundo. Esas son pavadas: un lenguaje universal ha sido creado. La torre de Babel se reconstruye.<br />
¿Llegaremos al cielo?</p>
<p>Pienso que pereceremos.</p>
<p>¡No abras la puerta! Nadie sabe quién puede entrar. Nos asustan, saben cómo hacerlo. También nos hacen reir, nunca pierden la gracia. Y es cierto, mi amigo, que en este mar extraño la corriente nos juega en contra. La tierra nos abandona y nos perdemos en este universo metafísico del cual todos somos todo y nadie es uno mismo. O más bien, yo soy el único.<br />
¿Sociedad, individuo, realmente existen? No por favor, otra vez no con el mismo dilema. No nos engañemos, debemos seguir en marcha. La historia se escribe a cada paso, a cada frase, a cada letra.<br />
Nos lo ha anticipado, ya ha demostrado su furia. Lo oigo romperse, resquebrajarse, como una copa que cae y se parte en mil pedazos. Llora y se congela, pero el hielo se seca y grita de horror. El ardor que siente nos conduce al abismo. ¡Otro más! Pero este es diferente, ¿no te parece? No olvidés esta palabra: ello. ¡Que no se te olvide! Ahora sos vos, pero también sos otro. ¡Mostrate en todas tus formas! ¡Mostrate desnudo (ante el castigo espiritual)! ¡Mostrate para controlarte!<br />
Perdoname. No quise ser tan brusco. Tal vez nos iluminemos nuevamente: daremos grandes pasos cegados por el deseo del bien común, de esta nueva esperanza. ¿Podés creerlo? Mañana me levantaré y recogeré la basura, así podré crear una nueva ciencia. Imaginate que tan lejos podremos llegar. ¡Ay, otra vez mis delirios! Vivo atormentado con la idea de la no-idea. Esto tiene que acabar, su esencia física lo pide. ¿Existirá otro mundo más allá del universo? Preguntémosle a los astrónomos.<br />
Ah, el vacío de esperanza se llena en mi. Veo algunos colores, en realidad es uno solo, pero se deconstruye. El final se cierne sobre nosotros, nos abraza con fuerza y nos susurra al oido: que &#8220;ya ha sido bastante&#8221;, que &#8220;aprenderemos la antropofagia&#8221;. Dicen que podrá volver a construirse, que siempre lo ha hecho. ¿Debo creer sus mentiras? Pienso que no. Pienso que yo también me miento.</p>
<p>Ahora si, podemos abrir las puertas. Oigamos los gritos, los alaridos, los gemidos agonizantes de nuestra cosmovisión. ¿A quién le importa lo suyo cuando uno sabe que no será de nadie más?</p>
<p>¡Brindemos! La reconstrucción se acerca.&#8221;</p>
<p>Prendí la luz y me miré al espejo. Ya no podía ver nada. Podría haber pensado que entre tanta oscuridad se hubiera dañado mi iris, pero no era cierto. Del otro lado había una gran mancha negra, como quien mira hacia el fondo de un abismo: la nada comenzaba a fagocitarlo todo.</p>
<p>La cultura, finalmente, había muerto.</p>
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		<title>Discordia</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Apr 2008 23:45:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>perdidoenlaciudad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[ Discordia
Siéntate
te has portado muy bien pero,
.    ¿qué es esto que me dices?
No te entiendo;
a veces quisiera matarte.
Nos consumirá el fuego algún día, ninguno de los dos edificará
estas paredes.
Y cuando creamos que el mundo es
.                                                         NUESTRO
nos ahogaremos: en esa maldita
oscuridad, que brilla en
nuestros corazones
.     te oigo. (ahora si)
.           rotas tus lágrimas, siguen su curso.
Una tormenta se [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=14&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p align="center"> <b>Discordia</b></p>
<p>Siéntate<br />
te has portado muy bien pero,<br />
<span style="color:white;">.</span>    ¿qué es esto que me dices?</p>
<p>No te entiendo;<br />
a veces quisiera matarte.</p>
<p><span id="more-14"></span>Nos consumirá el fuego algún día, ninguno de los dos edificará<br />
estas paredes.<br />
Y cuando creamos que el mundo es<br />
<span style="color:white;">.</span>   <span>                            </span><span>                          </span>NUESTRO<br />
nos ahogaremos: en esa maldita<br />
oscuridad, que brilla en<br />
<u>nuestros corazones</u></p>
<p><span style="color:white;">.<span>  </span></span><span>   </span>te <i>oigo</i>. (ahora si)<br />
<span style="color:white;">.</span><span>           </span>rotas tus lágrimas, siguen su curso.<br />
Una tormenta se aproxima;<br />
<span style="color:white;">.<span>  </span></span><span>          </span>te <i>escucho</i>. (¿debo hacerlo?)</p>
<p>¡Ay! Es débil la carne, aunque<br />
sólo tu risa me despierte hoy.</p>
<p>Déjame abrazarte,<br />
decirte al oído<br />
<span style="color:white;">.<span>  </span></span><span>   </span>que <i>siento</i>. (a veces pienso en quererte)</p>
<p>Rojo, azul, amarillo, se tiñe la escena, y<br />
el niño grita:</p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Times New Roman';color:white;">.<span>                   </span></span><span style="font-size:12pt;font-family:'Times New Roman';">LIBERTAD</span></p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/perdidoenlaciudad.wordpress.com/14/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=perdidoenlaciudad.wordpress.com&blog=2593634&post=14&subd=perdidoenlaciudad&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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