Reconstrucción

“Parejas”, Xul Solar, 1923
“Uh, alumbrame por favor. Está bien así. Ayudame a pensar, este no es un buen momento para distraerse viendo a la gente por la ventana. ¡Pensá! Debe haber un camino. ¿Y si no lo hay? ¿no será eso lo que nos deparará el tiempo? No es cierto. Ahora mismo vamos por esa senda: ¿cuándo elegiremos otra?
Es el final; nuestra psiquis ha sido violada, desgarrada en todo sentido. No ha podido respirar. Todo aquel manto que protegía su virginidad se ha roto. Y lo ha hecho estrepitosamente. ¿A esto queríamos llegar? Momento, creo que era inevitable. Y ahora nos muestran que el camino viaja a miles de bits por segundo. Esas son pavadas: un lenguaje universal ha sido creado. La torre de Babel se reconstruye.
¿Llegaremos al cielo?
Pienso que pereceremos.
¡No abras la puerta! Nadie sabe quién puede entrar. Nos asustan, saben cómo hacerlo. También nos hacen reir, nunca pierden la gracia. Y es cierto, mi amigo, que en este mar extraño la corriente nos juega en contra. La tierra nos abandona y nos perdemos en este universo metafísico del cual todos somos todo y nadie es uno mismo. O más bien, yo soy el único.
¿Sociedad, individuo, realmente existen? No por favor, otra vez no con el mismo dilema. No nos engañemos, debemos seguir en marcha. La historia se escribe a cada paso, a cada frase, a cada letra.
Nos lo ha anticipado, ya ha demostrado su furia. Lo oigo romperse, resquebrajarse, como una copa que cae y se parte en mil pedazos. Llora y se congela, pero el hielo se seca y grita de horror. El ardor que siente nos conduce al abismo. ¡Otro más! Pero este es diferente, ¿no te parece? No olvidés esta palabra: ello. ¡Que no se te olvide! Ahora sos vos, pero también sos otro. ¡Mostrate en todas tus formas! ¡Mostrate desnudo (ante el castigo espiritual)! ¡Mostrate para controlarte!
Perdoname. No quise ser tan brusco. Tal vez nos iluminemos nuevamente: daremos grandes pasos cegados por el deseo del bien común, de esta nueva esperanza. ¿Podés creerlo? Mañana me levantaré y recogeré la basura, así podré crear una nueva ciencia. Imaginate que tan lejos podremos llegar. ¡Ay, otra vez mis delirios! Vivo atormentado con la idea de la no-idea. Esto tiene que acabar, su esencia física lo pide. ¿Existirá otro mundo más allá del universo? Preguntémosle a los astrónomos.
Ah, el vacío de esperanza se llena en mi. Veo algunos colores, en realidad es uno solo, pero se deconstruye. El final se cierne sobre nosotros, nos abraza con fuerza y nos susurra al oido: que “ya ha sido bastante”, que “aprenderemos la antropofagia”. Dicen que podrá volver a construirse, que siempre lo ha hecho. ¿Debo creer sus mentiras? Pienso que no. Pienso que yo también me miento.
Ahora si, podemos abrir las puertas. Oigamos los gritos, los alaridos, los gemidos agonizantes de nuestra cosmovisión. ¿A quién le importa lo suyo cuando uno sabe que no será de nadie más?
¡Brindemos! La reconstrucción se acerca.”
Prendí la luz y me miré al espejo. Ya no podía ver nada. Podría haber pensado que entre tanta oscuridad se hubiera dañado mi iris, pero no era cierto. Del otro lado había una gran mancha negra, como quien mira hacia el fondo de un abismo: la nada comenzaba a fagocitarlo todo.
La cultura, finalmente, había muerto.